Frieri con la madera ideal para ser cerrador de lujo

Manolo Hernández Douen

La de 2012 no ha sido una temporada de ensueño para los cerradores en las Grandes Ligas.

Estrellas a granel del exigente oficio fueron víctima de lesiones que los enviaron al quirófano. 

Ernesto Frieri recibirá la oportunidad de cerrar algunos juegos con los Angelinos. Tiene lo necesario para ser un taponero titular en la Gran Carpa (Foto: cortesía de Angels Baseball)















Ni el gran panameño Mariano Rivera se salvó de una situación dramática, angustiosa, caracterizada por el fantasma de los percances físicos. El mexicano Joakim García, Brian Wilson y Ryan Madson son algunos de los taponeros de lujo que verán los toros desde la barrera por el resto del año.

Algunos perdieron sus puestos temporalmente bien sea por lesión –Andrew Bailey- o inefectividad en los casos del dominicano Francisco Cordero y Javier Guerra.

Es por eso que cuando surge un brazo nuevo en el panorama de los momentos cruciales de cada juego la noticia es recibida como un manantial de agua fresca.

Ernesto Frieri es un claro ejemplo de lo anterior. Relevista de altos quilates con los Padres de San Diego, el derecho de 26 años de edad de Bolívar, Colombia, alcanza ahora mayor notoriedad con los Angelinos de Los Angeles de Anaheim.

“Si sigue tirando la bola como lo ha venido haciendo pudiera ser cerrador en las Grandes Ligas con cualquier equipo”, elogió el dirigente de los Angelinos, Mike Scioscia, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre el veloz apagafuegos colombiano. “Ciertamente tiene el brazo para eso’’.

Prácticamente horas más tarde, Scioscia le dio a Frieri su primera oportunidad de salvar un juego el miércoles 23 de mayo con la novena de Anaheim y Frieri se lució como lo ha venido haciendo desde que fue adquirido en una transacción con los Padres.  Fue su primer rescate en su 114to encuentro en el Béisbol de Lujo.

“Es el primero, espero que no sea el último”, comentó Frieri en medio de una amplia sonrisa luego de apuntarse ese salvamento en el Coliseo de Oakland en un partido de 11 episodios frente a los Atléticos. “Estoy bien emocionado. He estado esperando por este momento por bastante tiempo. Me siento afortunado de haber recibido esta oportunidad”.

Los Angelinos no tienen actualmente una pieza fija para salvar juegos. El promisorio Jordan Walden es uno de los candidatos, pero no ha demostrado aún tener la madurez para desempeñarse en ese rol de manera fija.  El zurdo Scott Downs aparentaba ser la principal alternativa, pero Frieri tiene la clase de repertorio y disposición mental para ese trabajo que puede cambiarle su forma de pensar a cualquiera.

Además, con la presencia del colombiano, Scioscia puede usar a Downs para retirar a zurdos bien difíciles en los episodios previos si así lo amerita la situación.

“La adquisición de Ernesto nos ha permitido poner a los demás lanzadores en puestos en los que se puedan sentir más cómodos”, analizó Scioscia. “La aparición de ese poderoso brazo derecho ha sido un  gran refuerzo’’.

Una de esas piezas clave del bullpen de los Angelinos es el veterano Jason Isringhausen. Y en un lapso de 10 juegos, el cuerpo de relevistas de la novena basada en Anaheim tuvo una excelente efectividad de 0.89. Motivo enorme para eso es la presencia de Frieri.

Los números le dan la razón a Scioscia y al alto mando de los Angelinos, que adquirió a Frieri en una transacción a cambio del versátil venezolano Alexi Amarista y del lanzador de las ligas menores Donn Roach el 3 de mayo.

El sudamericano no permitió ni siquiera un hit en sus primeros 8.2 episodios a lo largo de sus primeros nueve encuentros con la novena. Por si fuera poco, ponchó a 19 bateadores, más que ningún otro serpentinero en los anales de los Angelinos en un lapso similar.

La calidad de Frieri no ha pasado inadvertida para los demás equipos.
“Luce bien, tiene un brazo sólido, buen material y se nota que lanza con bastante confianza en sí mismo”, expresó Bob Melvin, cuyos Atléticos fueron la víctima de Frieri dos veces en una serie de tres encuentros.

Ser intransitable por largos períodos de tiempo no es algo nuevo para Frieri, quien recuerda que en sus primeros 10 ó 12 encuentros con los Padres también le fue muy bien. Un vistazo a sus estadísticas confirma que no le batearon de hit sus primeros 18 adversarios en las Grandes Ligas a partir del momento que ponchó a su contrincante inicial, el jardinero venezolano Gerardo Parra, de los Diamondbacks de Arizona, el 26 de septiembre de 2009.

De hecho, Frieri fue pieza clave de un cuerpo de relevo tan hermético que estuvo a un paso de ser factor clave para que los Padres fueran la gran sorpresa en 2010. Ese año tuvo deslumbrante efectividad de 1.71 en 33 encuentros.
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Tan bien se sintió Frieri con los Padres que se sintió mal cuando recibió la noticia de que había sido canjeado.

“Es verdad que me puse un poco triste cuando me cambiaron”, admitió Frieri. “Bud Black [dirigente de los Padres] me dijo que no me preocupase, que todo iba a salir bien en la medida que hiciera mi trabajo”.

El Frieri que brilla hoy con los Angelinos es un producto renovado en comparación con aquel jovencito que se abría paso hacia las Grandes Ligas desde que debutó profesionalmente hace casi una década.

“Ahora soy más agresivo”, comparó Frieri. “He mejorado mi balance al lanzar. Es algo con lo que yo mismo he trabajado para mejorar”.

El aspecto mental siempre lo ha acompañado. En este sentido, considera que tener la cabeza bien puesta es la diferencia entre deambular por las menores a establecerse en la Gran Carpa.

“Es importante tener ganas de salir adelante”, dijo Frieri, un concepto que debe ser buen consejo para todo joven lanzador. “Uno tiene que querer llegar a las Grandes Ligas. Muchos tienen talento, pero no todo el mundo es fuerte mentalmente para lograrlo”.

Su filosofía en la lomita es clara y contundente. “No me da miedo que me bateen”, enfatizó.

Con semejante mentalidad, un repertorio que incluye una recta a más de 93 millas por hora en la que confía plenamente, más la slider, la curva y un cambio que ha venido puliendo, tendrá el camino allanado hacia su meta de ser un cerrador titular en las Grandes Ligas.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

“Que me dejen la presión a mí’’, asegura Guillén

Manolo Hernández Douen

No hay nada peor en deportes de conjunto que un plantel que no responda a sus expectativas.

Pero a veces esa esperanza surge de una plataforma ensamblada con más futuro que presente.

Oswaldo “Ozzie’’ Guillén salió bien librado de su primera
experiencia en San Francisco como dirigente de los Marlins ya que
la novena de la Capital del Sol barrió la serie de tres encuentros.
Ese bien pudiera ser el caso de los Marlins de Miami de 2012, que experimentaron un abril nefasto en contraste a lo que algunos entendidos pudieran haber esperado cuando el alto mando de la franquicia abrió de par en par sus alforjas con tal de estrenar su moderno y hermoso parque con un equipo que hiciera bastante ruido en la tan difícil División Este de la Liga Nacional.

Expectativas. A veces pesan más que un collar de cemento puro.
¿Por qué se esperaba tanto de inmediato de los Marlins en 2012 cuando su propio dirigente, el venezolano Oswaldo “Ozzie’’ Guillén considera que lo mejor de esta franquicia está en el porvenir?

“Las expectativas [se produjeron] por la misma gente de relaciones públicas, de mercadeo, la prensa’’, comentó Guillén en el hogar de los Gigantes, antes de que su equipo barriera con la tropa de Bruce Bochy, otrora compañero de equipo del timonel de los Peces. “[Se produjeron] porque [los Marlins] hicieron tres cambios o porque gastaron dinero en tres peloteros.
“Pero tienes que acordarte que tenemos cuatro niñitos en el terreno de juego’’, advirtió Guillén, refiriéndose a peloteros bien talentosos, pero bien jovencitos como los jardineros derecho e izquierdo Giancarlo Stanton y Logan Morrison, respectivamente, y el primera base Gaby Sánchez. “Este equipo es bastante joven. Lo que hay que tener es paciencia con ellos.

“Hay que dejar que jueguen, que hagan el proceso de lo que necesitan realizar a diario’’, expresó el estratega sudamericano.  “No es fácil decirle a ellos ‘tienes que ganar’ a los 20 años. Son unos niñitos sin experiencia. Hay que darles confianza, hablar con ellos, tratar de que no se metan presión’’.
Los peces de la Capital del Sol abrieron el mes de mayo de una manera bien positiva al barrer en San Francisco, donde comenzó a vislumbrarse un mejor panorama para la novena que tuvo un registro discreto de 8-14 en abril. Y el éxito hilvanado en la Bahía prosiguió frente a los Padres de San Diego.

Una de las razones para esta recuperación de los Marlins es que la novena pudo respaldar un poco mejor a un cuerpo de pitcheo que mereció mejor suerte en el mes inicial de la campaña. Pese a lograr solamente cuatro juegos salvados en 10 oportunidades, los lanzadores miamenses se fueron de la Bahía con una efectividad de 3.39, décima en las Grandes Ligas.
“Ahorita [el paracorto dominicano José] pasa por un mal momento, pero ya está tirándole mejor a la bola [tenía porcentaje de .216 al arrancar el tercer choque de la serie] y Hanley [el tercera base quisqueyano Ramírez] tuvo una semana bastante buena, ya que le estaba haciendo swing a lanzamientos malos, estaba desesperándose’’, comentó Guillén.

Para el dirigente venezolano que hasta la pasada temporada condujo las riendas de los Medias Blancas de Chicago en la Liga Americana, Reyes y Ramírez encajan en el concepto de peloteros jóvenes que ya tienen cierta experiencia en el Béisbol de Lujo, pero que necesitan moldearse como  jugadores encaminados hacia una filosofía ganadora que no habían experimentado previamente.
“Nunca han jugado en equipos ganadores o en novenas que supuestamente tenían que ganar’’, expresó el ex paracorto venezolano. “Una cosa es jugar pelota todos los días y otra es jugar pelota para ganar todos los días. Son dos experiencias diferentes. Es lo que le estoy diciendo a los dueños del equipo’’.

No obstante, Guillén tiene la convicción plena de que en un momento dado se va a producir una combinación ideal entre los peloteros más experimentados y los jóvenes que arroje como saldo un plantel muy bien encaminado con miras al porvenir.
Parte de eso se vio en San Francisco, donde además del buen pitcheo de los Marlins se notó que pueden ser una excelente combinación de velocidad (el  jardinero central dominicano Emilio Bonifacio tenía de 12-12 en intentos de robo) y poder (Stanton la sacó en noches consecutivas de un parque conceptuado como un paraíso para los serpentineros).

“Yo tengo mucha confianza en ellos porque creo que el talento nos va a llevar a donde queremos llegar’’, enfatizó el nuevo manager de la novena de la Capital del Sol que hizo historia como primer y único latinoamericano ganador de una Serie Mundial como piloto con los Medias Blancas en 2005.

Una cosa que bien puede haber ayudado a los Marlins a levantar vuelo en la Bahía es la insistencia de Guillén con sus jugadores de que no es necesario que piensen que cada uno debe llevar al equipo sobre los hombros de un solo golpe.

“Que los peloteros me dejen la presión a mi’’, recalcó Guillén. “Los problemas con la prensa, con los fanáticos, con los dueños, con el gerente, que me lo dejen todo a mí. Yo estoy acostumbrado a eso. Que ellos salgan a jugar pelota. Se los dije en el mitin [antes de la serie en San Francisco]. Ustedes ganen juegos, yo los pierdo. Yo me encargo de lo demás, es mi manera de ser’’.

No es que el bateo haya despertado de una manera ruidosa en San Francisco, porque después de todo los tres juegos fueron bien cerraditos como suele caracterizar a  la mayoría de las confrontaciones de cualquier novena ante un pitcheo tan hermético como lo es el de los Gigantes, pero por lo menos hizo lo suficiente para respaldar faenas de altura de Ricky Nolasco y los venezolanos Carlos Zambrano y Aníbal Sánchez.

Si de algo puede sentirse especialmente orgulloso Guillén es de la forma como rindieron sus brazos en el primer mes de la temporada al asegurar que los Marlins estuvieron envueltos en la mayoría de los juegos disputados en ese lapso.

“Lamentablemente no le sacamos provecho a ese mes que pasó’’, recordó Guillén. “Hemos lanzado bien. No dimos los hits grandes, perdimos juegos que tuvimos chance de ganar’’.

Pánico es una palabra que no existe en el diccionario de un hombre controversial para algunos, franco para otros.

“Hay que llevar las cosas poco a poco y no dejarse guiar por el pánico’’, simplificó Guillén. “Si uno se pone las manos en la cabeza y demuestra que está asustado esto se va a convertir en un fiasco. Estamos con la cabeza en alto, trabajando duro todos los días’’.

¿Estarán en condiciones los Marlins de ganar pronto la División Este por primera vez en su historial? Eso solamente lo dictaminará el Padre Tiempo.

Ganar con urgencia, empero, es un pedestal del que necesita bajar todo aquel que piense que triunfar en la Meca de la Pelota es como soplar y hacer botellas, advierte Guillén.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Un impecable guante listo para cualquier posición


Manolo Hernández Douen
Rendir en varias posiciones, pese a jugar de vez en cuando, no es nada fácil para un pelotero.
Dos venezolanos, Eduardo Escobar y Endy Chávez (Orioles de Baltimore), una promesa, una realidad, enfrascados en cerrada jugada en la intermedia a comienzos de la actual temporada (Foto Ron Vesely/Chicago White Sox).
Usualmente, esa es una tarea que se le encomienda a un beisbolista de una vasta experiencia.

Pero con su rendimiento el promisorio Eduardo Escobar ha convencido a los Medias Blancas de Chicago que sí puede ser el hombre ideal para destacar en el exigente rol de utility, aún cuando apenas tiene 23 años de edad y que está acostumbrado a jugar a diario a los diferentes niveles de la pelota.

“Luce mucho mejor a cómo lo vi el año pasado’’, aseguró el nuevo dirigente de los Medias Blancas, el ex antesalista Robin Ventura, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre el joven venezolano. “Se ha puesto más fuerte, ha madurado mucho. Tiene mucha energía. Es capaz de defender varias posiciones. Eso fue lo que hicimos en los Entrenamientos de Primavera, trabajar con él en su versatilidad”.

Escobar, nacido en Villa de Cura -estado Aragua en la región norcentral de Venezuela- ya se había tomado un cafecito en la Gran Carpa puesto que en 2011 intervino en nueve encuentros con la novena de la Ciudad de los Vientos entonces dirigida por su paisano Oswaldo “Ozzie’’ Guillén, hoy piloto de los Marlins de Miami.

Tan talentoso es este jovencito que muchos expertos consideran que dispone del potencial para ser titular en las Grandes Ligas, bien sea como paracorto o como segunda base.

De hecho, tan valioso es Escobar con el guante que fue calificado por la prestigiosa revista especializada Baseball América como el Jugador Defensivo del Año de la organización de los Medias Blancas por tercera temporada consecutiva.

“Pudiera ser, eso no lo sé, eso es lo que uno desearía para él, no sé donde, pero va a ser lo suficientemente bueno para eso’’, analizó Ventura al preguntársele sobre el potencial de Escobar como posible futuro titular. “En este momento es para mí el jugador que puedo utilizar por todos lados. De paso, es también un jardinero central bastante bueno’’.

Ariel Prieto, otrora lanzador que saltó directamente de la Perla de las Antillas a las Grandes Ligas con los Atléticos de Oakland, es de los que considera que Escobar será titular en un día no muy lejano en el Béisbol de Lujo.

“Es un muchacho de muy buena calidad, joven, talentoso”, estimó Prieto, cuyo punto de vista es bien valioso ya que como instructor e inclusive dirigente interino de los Caribes de Anzoátegui ha visto mucho del desempeño de Escobar en Venezuela con los Tiburones de La Guaira como compañero de equipo, entre otros, de sus paisanos Héctor Sánchez y Grégor Blanco, que dan la talla actualmente en el Béisbol de Lujo con los Gigantes de San Francisco.

“Lo he visto en Venezuela por muchos años y no está en las Grandes Ligas por gusto”, expresó Prieto, quien es instructor de las ligas menores de los Atléticos y actualmente ayuda a su promisorio y poderoso paisano Yoenis Céspedes en la dura transición de desenvolverse en los Estados Unidos luego de dar el salto que él mismo superó hace un par de décadas. “Cuenta con todas las cualidades. Es un talento grande que tenemos en Venezuela y digo así porque me considero venezolano, me gusta mucho ese país.

“En poco tiempo vamos a tener a este muchacho jugando en las Grandes Ligas como regular [titular] también’’, pronosticó Prieto para los lectores de Béisbol por Gotas.

El también cubano Dayán Viciedo, compañero de equipo de Escobar que es exactamente 64 días más joven que el venezolano, vislumbra también un buen futuro para el aragueño.

“Es un buen pelotero que lo está haciendo bastante bien”, calificó Viciedo, que ha pegado 20 jonrones en cada una de las dos temporadas más recientes en la Triple “A’’ aún cuando ha pasado tiempo de las mismas en las Grandes Ligas con los Medias Blancas. “Lo felicito por hacer el equipo. Donde lo pongan tiene que hacer su trabajo’’.

Por su parte, Escobar reconoce que no es fácil hacer la transición de ser titular a ver los toros desde la barrera, pero está dispuesto a todo con tal de quedarse en las Grandes Ligas.

“Sí, pienso que es un poco difícil’’, reveló Escobar a Béisbol por Gotas. “Vengo acostumbrado a jugar todos los días en las ligas menores, pero ya aquí es un poco diferente. Estoy comenzando mi carrera en las Grandes Ligas y quiero estar aquí no importa cómo sea. Siempre estoy listo en el banco y vengo a trabajar duro a diario.

“Quiero aprovechar cada oportunidad que me brinde el manager para demostrarle que puedo jugar a diario aquí arriba”, expresó Escobar en la reciente visita de los patiblancos al Coliseo de Oakland.

Bien ilusionado estaba Escobar con comenzar la temporada en las Grandes Ligas, pero temía que ese no iba a ser el caso.

“A mí me dijeron fue al final y ya estaba un poco tenso’’, confesó Escobar, que reside desde niño en La Pica, estado Aragua. “Sabía que estaba haciendo buen trabajo, pero le decían a todo el mundo [que se quedaría con el equipo] y a mí no me decían nada.

“Esperaba buenas noticias, pero llegó un momento en el que lo puse todo en manos de Dios’’, relató el venezolano. “Cuando el dirigente me llamó a su oficina me puse bastante nervioso, pero cuando me dijo que me daría la oportunidad se me quitó un peso de encima’’.

En cuanto a su desempeño en el diamante, Escobar manifiesta que se siente a gusto donde lo pongan. Por ejemplo, hizo una excelente jugada como segunda base en el choque final de la serie entre los Medias Blancas y los Atléticos que se prolongó por 14 episodios.

“Mi posición natural es el campo corto”, enfatizó Escobar. “Jugué todo el año en Venezuela en la segunda base y me gusta también esa posición. Me siento cómodo en la tercera también. No tengo ningún inconveniente para jugar en cualquiera de las posiciones’’.

Jugar en Venezuela es una experiencia que ha ayudado mucho a Escobar, de acuerdo a lo analizado para nuestros lectores por esta valiosa promesa de la patria de Simón Bolívar.

“Es una Liga bastante competitiva, hay muchos peloteros de nivel allá”, catalogó Escobar. “Uno comparte y juega con peloteros de Grandes Ligas. Pude agarrar los consejos que me daban y los puse en práctica, puse todo de mí parte. No hay duda de que esa experiencia  en Venezuela es bastante importante’’.

No hay duda de que Escobar es un virtuoso del guante, pero necesitará rendir un poco más a la ofensiva para quedarse todo el año con los Medias Blancas. Al cerrarse la serie en Oakland, quedó con un porcentaje no muy atractivo de .125.

Obviamente, necesitará acostumbrarse al ritmo de tener que rendir pese a jugar muy de vez en cuando porque los Medias Blancas tienen una combinación fija alrededor del segundo saco en el paracorto cubano Alexei Ramírez y el intermedista Gordon Beckham, dos beisbolistas de los cuales se espera un rendimiento fructífero y estable a lo largo de muchos encuentros.

¿Quién dijo, empero, que las Grandes Ligas son una papita pelota? Eduardo Escobar lo sabe. Seguirá luchando. Por él no se perderá la batalla.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Alcides Escobar, magia Real en el campo corto

Manolo Hernández Douen
Pelotero electrizante en el diamante, respetado por su equipo, admirado por sus oponentes.

Alcides Escobar, espectacular y a la vez seguro en la defensa de su exigente posición, una ex promesa de los Cerveceros convertida en contundente realidad en la Liga Americana. (Foto: Kansas City Royals)
Su reciente pacto multianual es prueba contundente del aprecio que le tienen en Kansas City.

Con cada jugada, con cada robo de base, Alcides Escobar se consolida como uno de los paracortos más completos de las Grandes Ligas.

Y pensar que el pelotero de los Reales que juega en Venezuela con los Cardenales de Lara apenas tiene 25 años de edad.

“Está más enfocado en su ofensiva”, conceptuó a Béisbol por Gotas el dirigente de los Reales, Ned Yost, siempre dispuesto a hablar en superlativo de Escobar. “Tenía detalles que era necesario mejorar en su swing y se fue a Venezuela a trabajar en eso para ser cada día mejor con el bate. Y ya sabemos que es extraordinario con el guante. Pienso que es el mejor campo corto de la Liga Americana”.

Sin subestimar para nada lo que ya ha hecho en temporadas previas, a Escobar se le ha notado en lo que va de la campaña de 2012 mucho más seguro en las jugadas de rutina y por supuesto no ha dejado de hacer esos engarces espectaculares que impresionan a sus rivales.

“Batea, te puede robar una base y sobresale a la defensiva”, calificó el dirigente de los Atléticos de Oakland, Bob Melvin. “Su talento es impresionante. Y va a seguir mejorando mientras avanza su carrera”.

Los números de Escobar acentúan esos elogiosos comentarios.

En la temporada de 2011, el joven del estado Vargas en el Litoral Central venezolano logró topes personales en casi todos los departamentos clave de la ofensiva incluyendo imparables (139), dobletes (21), bases robadas (26), carreras anotadas (69) e impulsadas (46).

No conforme con esa sobresaliente faena, Escobar, que debutó en las Grandes Ligas a los 21 años en 2008 con dos hits en  cuatro turnos con los Cerveceros de Milwaukee, bateó para .313 con promedio de embasado de .371 en el exigente campeonato venezolano.

Cliff Pennington, paracorto de los Atléticos que también debutó en las Ligas Mayores en 2008 a las 24 primaveras de vida, se confiesa como gran admirador de su colega sudamericano.

“Es uno de mis favoritos”, proclamó Pennington para los lectores de nuestro hogar beisbolero. “Su alcance es extraordinario. Tiene velocidad. Lo que más que me gusta es verlo fildear roletazos de una forma tal que pareciera que todo es muy fácil para él. De paso, me ha robado algunos hits”.

Por supuesto, el alto mando de los Reales, que adquirió a Escobar de Milwaukee el 19 de diciembre de 2010 conjuntamente con Lorenzo Cain –actual jardinero central titular- el serpentinero Jeremy Jeffries y el lanzador de las ligas menores Jake Ororizzi por el estelar abridor Zach Greinke y el jugador de cuadro cubano Yuniesky Betancourt –ahora está de vuelta con la novena de Missouri-, se da cuenta que en Alcides tienen una pieza ideal para defender una posición tan exigente por muchos años.

La proyección de Escobar es tal que los Reales lo firmaron en marzo a una extensión contractual por cuatro años y $10 millones que incluye opciones que les permitirían conservar al venezolano hasta fines de 2017, campaña en la que pudiera devengar $6.5 millones.

“Yo lo esperaba [el contrato] y gracias a Dios que se me dio ese momento”, expresó Escobar a Béisbol por Gotas. “Estoy bien contento con lo que hicimos”.

El veloz paracorto es uno de varios peloteros jóvenes de los Reales asegurados por varias temporadas, incluyendo en este grupo a su promisorio paisano de la receptoría, Salvador Pérez. Esa es una fórmula futurista que le dio estupendos resultados a los Indios de Cleveland en los años ’90 y que con el tiempo pudiera ser usada por muchas novenas de las Grandes Ligas con tal de no perder a sus promesas a manos de la libre agencia una vez convertidas en figuras.

“No se puede ganar un campeonato sin contar con un [buen] paracorto”, dijo el gerente general de los Reales, Dayton Moore, al firmar la extensión de Escobar el 16 de marzo. “Alcides fue para nosotros el hombre clave de aquel cambio [con los Cerveceros]”.

A Kansas City se le considera una mina de oro por todos los excelentes prospectos que tiene en su organización, algunos de los cuales empezaron a rendir enormes dividendos en el 2011 como es el caso del primera base Eric Hosmer, capaz de pegar 19 jonrones e impulsar 78 carreras en apenas 128 juegos.

“Todos somos muchachos jóvenes y estamos contentos de estar aquí, concentrados en que cada año pueda ser mejor”, precisó Escobar.

Consultado sobre las metas que se propone para 2012, el bateador derecho puntualizó que se concentra en jugar a diario más que en objetivos estadísticos.

“Quiero estar saludable todo el año y dar lo mejor que pueda en una temporada completa, sin lesiones, sin pasar por ningún tipo de molestia ni nada de eso”, explicó el venezolano.

Una vez termine la temporada su objetivo será defender de nuevo la franela de los Cardenales, por cuanto para él es bien importante jugar en su querida patria.

“Quiero seguir jugando en Venezuela”, afirmó Escobar. “Deseo que mi familia completa pueda verme allá, ya que todos no pueden venir aquí. Es un orgullo para mí demostrar lo que hago en mi país’’.

Con el tiempo, los aficionados de la pelota venezolana en general y de los Cardenales en especial tendrán muchas más razones de sentirse orgullosos de su joven representante en la Gran Carpa.

Porque no hay duda de que Escobar va embalado a ser uno de los paracortos más completos en las Grandes Ligas y con el tiempo será más reconocido como tal una vez los Reales vayan recogiendo los frutos de su impresionante cosecha juvenil.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Sin temor a nada ni a nadie lanza el nica Ramírez

Manolo Hernández Douen

Siempre sonriente fuera del terreno, pero bien agresivo frente a los bateadores rivales.

Relativamente diminuto de tamaño, pero enorme de corazón en la lomita
 es el nica Erasmo Ramírez (Foto: Ben VanHouten, Seattle Mariners).
Así es Erasmo Ramírez, promesa nica de la lomita hecha realidad con los Marineros de Seattle.
Ramírez ni siquiera estaba en el roster de 40 peloteros de los Marineros al comenzar los Entrenamientos de Primavera, pero en base a su excelente actuación convenció al dirigente Eric Wedge que merecía integrar el cuerpo de lanzadores de la novena del estado de Washington.
“Me gusta su compostura y es un lanzador agresivo”, calificó Wedge refiriéndose al nativo de Rivas, Nicaragua, al contestar a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Con el tiempo pudiera ser abridor o relevista. Por lo pronto, el bullpen es una forma para que se abra camino [en las Grandes Ligas]”.
No hace mucho, el tema no era de qué manera podía Ramírez ayudar a los Marineros, sino simplemente si su sueño se iba a convertir en realidad este año.
“Me dijeron que tenía chance y cuando me informaron que iba con el equipo a Japón  [para la inauguración de la temporada de las Ligas Mayores frente a los Atléticos de Oakland] me puse súper contento”, expresó Ramírez para los lectores de nuestro hogar beisbolero.
Recta de cuatro y dos costuras (sinker), curva, cambio y slider integran el arsenal de lanzamientos de Ramírez, cuyo ídolo de la niñez era, por supuesto, su gran paisano Dennis Martínez, el latinoamericano con más victorias (245) en la historia del Béisbol de Lujo.
“Desde que nací es lo único que escuchaba”, recordó Ramírez, quien apenas cumplirá 22 años de edad a comienzos de mayo al referirse a Martínez. “El hizo historia, puso bien en alto el nombre de Nicaragua. Cuando me dieron el premio Atleta del Año, él fue el que me lo entregó. Yo también quisiera representar bien a mi país”.
La historia de cómo Ramírez se encaminó hacia la pelota profesional es bien interesante. Uno de los primeros en reportarla en los Estados Unidos fue el periodista Geoff Baker, quien viaja con los Marineros por donde quiera que vaya ese equipo al servicio del laureado diario The Seattle Times.
De acuerdo al recuento de Baker, Ramírez fue descubierto por Héctor Santiago, boricua residente en Chicago que tuvo amplia experiencia de un cuarto de siglo como instructor beisbolero antes de retirarse como empleado de una impresora. Santiago vio en un reportaje por televisión cómo una señora conducía un programa beisbolero en Nicaragua prácticamente con las uñas.
Santiago, amante de la pelota, utilizó sus ahorros para adquirir utensilios deportivos y se compró un pasaje para donarlos personalmente a ese rudimentario grupo deportivo en Nicaragua. Uno de los jóvenes que allí se formaba era un diminuto paracorto que quería ser lanzador como su ídolo Martínez.
Erasmo aprendió a jugar pelota a los cuatro años de edad, aconsejado por su abuela, Esperanza, que siempre le decía que no tenía que temer a los muchachos de mayor estatura. Curiosamente, los Piratas de Pittsburgh no quisieron firmarlo porque era bien pequeñito, pero le aconsejaron a Santiago que le buscase cupo para estudiar en la academia deportiva Fundación Educando a un Salvadoreño, a donde lo vieron los Marineros para contratarlo por apenas $57,000 a la edad de 17 años.
Otra versión define que la salida de Nicaragua a El Salvador se produjo a los 12 años de vida y que allá lo vio Jorge Bahaía, quien a su vez se lo recomendó al ex lanzador venezolano de Grandes Ligas Ubaldo Heredia y a Bob Engle, buscador de talento de los Marineros.
En otras palabras, la ruta de Ramírez a las Grandes Ligas comenzó en Nicaragua, siguió en El Salvador y tuvo una etapa crucial en Venezuela.
En este sentido, el debut profesional de Ramírez se produjo en la Liga Venezolana de Verano, donde lanzó por dos temporadas incluyendo una excepcionalmente buena en 2009, cuando a los 19 años de edad tuvo marca de 11-1 con efectividad de 0.51 y 80 ponches en 88.1 episodios de trabajo.
Abridor en 73 de sus 79 apariciones en  las ligas menores. Ramírez comenta que con el tiempo le gustaría desempeñar ese rol en las Grandes Ligas.
“Trato de ser siempre el mismo”, es la filosofía del joven de la tierra de Rubén Darío de acuerdo a lo revelado a Béisbol por Gotas. “Trabajo duro todos los días. Donde quiera que lances es la misma bola que uno tira hacia el plato.
“Uno necesita estar listo para cuando le den el chance y cuando te lo dan tú ves si lo tomas o no”, enfatizó Ramírez, sin dejar de sonreír. “Yo siempre voy a lo mismo, a tirar strikes”.
Alistado como de 5 pies y 11 pulgadas (1.80 metros), Erasmo lució más bajito que eso cuando calentaba en el bullpen de Oakland por si acaso era necesario debutar en las Grandes Ligas en la primera serie de su equipo en territorio norteamericano, pero lo impresionante de este derecho no es su contextura física sino la grandeza competitiva que lleva por dentro.
Se ganó el puesto con los Marineros al registrar una efectividad de 2.70 en sus tres aperturas en la Liga del Cactus y su debut en las Grandes Ligas se produjo el  9 de abril en el parque de los Rangers de Texas, que es más bien un paraíso para los bateadores. En ese su primer relevo trabajó tres episodios, en los que le dieron dos hits y permitió una carrera, mientras ponchaba a tres y daba una transferencia.
¿Miedo? ¡Ninguno! Asegura que ya venía preparado para todo gracias a su experiencia invernal en Venezuela con los Cardenales de Lara.
“Esa Liga [venezolana de invierno] me ayudó bastante”, agradeció Ramírez, quien tuvo registro de 2-1, con excelente efectividad de 1.78 en seis juegos, todos como abridor. “Me ayudó a perder el miedo”.
¿Por qué temer?, se pregunta Ramírez. “Son bateadores normales”, es su forma de pensar.
Con el tiempo tendrá jornadas brillantes y otras no tan agradables, como le pudiera ocurrir a cualquier profesional del diamante. Por ahora, anda como muchacho con juguete nuevo al conquistar su sueño de lanzar en las Grandes Ligas.
Y la próxima vez que hable con “El Presidente” Martínez será de un ligamayorista a otro.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Merecido logro Gigante para 2 feroces Tiburones

Manolo Hernández Douen
De uno se sabía que era un bateador productivo, pero con mucho que aprender como receptor.
Del otro se decía que valía la pena probarlo a ver si haría el grado como valioso suplente.
Una gran temporada en Venezuela con los Tiburones de La Guaira fue un paso enorme en el progreso de Grégor Blanco hacia su nuevo puesto como jardinero de los Gigantes (Foto: Alejandro Van Schermbeek).
Los dos superaron las expectativas puestas en ellos. ¡Y de qué manera! De paso, probaron la enorme importancia que tiene la pelota invernal para el fogueo y/o desarrollo de un pelotero.
Como si fueran feroces escualos en busca de una presa sangrienta en alta mar, Héctor Sánchez y Grégor Blanco no solamente se convirtieron en gratas sorpresas en la Liga del Cactus sino que supieron conquistar su sueño dorado: abrir la temporada en las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco.
Blanco será un guardabosque que irá mucho más allá del concepto de lo que es un suplente y Sánchez el segundo de a bordo de la receptoría custodiada por el estelar Buster Posey.
“Me siento bien contento de tenerlos como compañeros de equipo, pero no me sorprende que lo hayan logrado porque tuvieron una gran actuación en Venezuela y rindieron bastante en la pretemporada en Arizona”, comentó entusiasmado el tercera base Pablo Sandoval a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre los peloteros de los Tiburones de La Guaira que ahora son Gigantes.
Los logros de Blanco y Sánchez fueron enormes en la campaña venezolana, el uno como Jugador Más Valioso al promediar .337, con 17 bases robadas, entre sus muchos méritos, y el otro como Novato del  Año al batear para .339 con 40 carreras impulsadas en 51 juegos.
A los tres venezolanos los ubicaron uno al lado del otro en los vestidores de los Gigantes. Y por supuesto, ya comenzaron las bromas entre ellos. Blanco subió a las Grandes Ligas primero (comienzos de 2008), pero “yo ya tengo cuatro años aquí”, proclamó orgulloso Sandoval. Sánchez necesita quedarse calladito en cualquier conversación de esta índole porque es apenas un novato.
Todos sonríen ampliamente ahora al ser parte de un equipo del que se considera pudiera volver a la cima de la División Oeste de la Liga Nacional, pero sí tuvieron dudas de que podrían reunirse este mismo año en el exigente nivel del Béisbol de Lujo.
“La duda siempre estuvo allí’’, reconoció Blanco, de 28 años de edad, a Béisbol por Gotas. “Siempre vislumbré que iba a ir la Triple ‘A’ por lo menos por un mes, pero la verdad es que desde que llegué [a los Entrenamientos de Primavera] me dieron mucha oportunidad”.
Ese chance consistió en más turnos al bate (78) que Gigante alguno y la supo traducir a su beneficio al promediar .333 con ocho transferencias -líder de San Francisco- y 13 bases robadas, tope de las Grandes Ligas. De hecho, estafó sus 13 almohadillas en sólo 14 intentos.
Cuando el dirigente de los Gigantes, Bruce Bochy, le dio las buenas nuevas la noche del martes 3 de abril, Blanco sonrió por fuera y por dentro sintió una calma enorme.
“Me relajé, me relajé bastante”, confesó Blanco. “Me enorgullece haber hecho el equipo, pero sé que debo seguir trabajando bien duro sumando todo lo que pueda dar de mí cada día”.
Bochy ya tenía referencias de Blanco por el hecho de que alineó en  144 juegos con los Bravos de Atlanta en 2008 y por las recomendaciones dadas por dos de sus instructores, el de bateo curazoleño Hensley Meulens, y el de liga menor venezolano José Alguacil.
“Tuvo una gran pretemporada y nos brinda –además de su defensa y velocidad- el arma de que puede ser potencialmente otro candidato para el tope de la alineación”, analizó Bochy.
Debido a la excelente defensa de Blanco, unida a la que ya aportan el puertorriqueño Angel Pagán, jardinero central titular de los Gigantes; el dominicano Melky Cabrera y Nate Schierholtz, San Francisco arranca con un cuerpo de guardabosques de altos quilates.
“Es el mejor outfield de la Liga Nacional”, pronosticó Pagán. “Nuestra defensiva es buena y tenemos buena velocidad. Y es bien importante tener buenos guantes en parque de los Gigantes donde hay bastante territorio que cubrir”.
Mientras Pagán, Cabrera, Schierholtz y Blanco cubren las verdes praderas como un mantel gigantesco –aunque la defensa no será tan sobresaliente cuando Aubrey Huff patrulle el bosque izquierdo, opción por la que se inclina Bochy en la aurora de la temporada-, Sánchez tratará de sumar su granito de arena como receptor en los días en los que no alinee Posey y como bate productivo, razón principal por la que hizo el grado.
Si hace falta un tercer receptor, Sandoval será un candidato ideal, de acuerdo a los planes que tiene Bochy para el “Panda’’ de Puerto Cabello, Venezuela.
“Creo que hice buen trabajo desde que comenzaron los Entrenamientos de Primavera, pero la decisión estaba en manos de ellos [los Gigantes]”, dijo Sánchez, de apenas 22 años de edad, luego de batear para .383, con cuatro jonrones y 10 carreras impulsadas en la pretemporada. “Esto es algo por lo que he trabajado mucho, con lo que he soñado por bastante tiempo”.
Algunos expertos pensaban que los Gigantes preferirían continuar con uno de dos entre los veteranos Eli Whiteside y Chris Stewart como suplentes de Posey, pero el  primero fue enviado a la Triple “A” y el segundo fue canjeado a los Yankees de Nueva York por el serpentinero de las ligas menores George Kontos.
“No dudaría por ningún momento al colocarlo detrás del plato”, calificó Bochy con relación a Sánchez. “Adelantó mucho de una temporada a la otra por su trabajo en Venezuela y en los Entrenamientos de Primavera”.
Todo el mundo de aquí a la China sabe que Sánchez es un bateador de respeto, pero su reto será trabajar de manera ideal con uno de los mejores cuerpos de lanzadores de las Grandes Ligas, máxime si se toma en cuenta que Posey pudiera no alinear en más de 120 juegos como receptor por razones obvias: lo van a llevar con cautela tratando de evitar cualquier repercusión de la lesión en la parte inferior de la pierna izquierda sufrida en mayo pasado.
“Aquí he aprendido de todos”, agradeció Sánchez. “Esta es una oportunidad que espero aprovechar al cien por ciento”.
Ser un receptor suplente de Grandes Ligas es una gran oportunidad especialmente si se presenta en circunstancias en las que podría consumir más de 300 turnos en su primera temporada completa, pero no crea usted que Sánchez se conformará con eso.
Su próxima meta es rendir tanto a la ofensiva como a la defensiva para convencer al alto mando de los Gigantes que sí puede ser el titular si acaso la novena proyecta convertir a Posey en primera base para asegurarle una carrera más larga en el medio de la alineación.
¿Y por qué no? Ya ha demostrado lo que puede hacer si trabaja duro para alcanzar su sueño, al igual que lo hizo su compañero escualo Blanco con miras a 2012.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Pujols y sus aureolados reinarán en la Americana

Manolo Hernández Douen
Ya eran asiduos visitantes a la postemporada como constantes campeones de su División.
Imagínese como lucirán ahora al contratar a uno de los mejores artilleros de su generación.
Albert Pujols (izq.) y C.J. Wilson, dos adiciones de Arturo Moreno que le permitirán a los Angelinos iniciar una etapa pletórica de éxitos en la Liga Americana (Foto: Angels Baseball).
Sí. Son los Angelinos de Los Angeles en Anaheim, que a fuerza de billetes robustecieron su plantel para convertirse en un hueso duro de roer, no solamente en su División Oeste sino probablemente en toda la Liga Americana en 2012.
Consternado porque su equipo quedó fuera del baile en las dos temporadas previas, el propietario de la novena escarlata del Sur de California, Arturo Moreno, abrió sus alforjas de par en par para firmar tanto al poderoso primera base dominicano Albert Pujols como al eficiente abridor zurdo C.J. Wilson.
A juicio de Béisbol por Gotas, la incorporación de estos peloteros marcará la diferencia en la ardua batalla que el escuadrón dirigido por Mike Scioscia sostendrá por el Oeste del Joven Circuito con los representantes de la Liga Americana en las dos Series Mundiales más recientes, los Rangers de Texas.
Wilson convierte una rotación buena en una de las más sólidas de las Grandes Ligas, en la cual todos y cada uno de sus primeros cuatro integrantes pudiera ser un abridor de cabecera en la mayoría de los demás 29 planteles.
Jered Weaver, Dan Haren, Wilson y el dominicano Ervin Santana serán mucho más difíciles de vencer por la ofensiva que los respaldará.
Por supuesto, Pujols, único en la historia con 30 ó más jonrones en sus primeras 11 temporadas en las Grandes Ligas, será el centro de ese ataque al ir en pos de su undécima campaña con 100 ó más carreras impulsadas.
Pujols será como el Rey Midas que convierte todo en oro, al permitir con su toque mágico que Torii Hunter y Vernon Wells disfruten de temporadas de ensueño.
Súmele a estos bates el retorno del cubano Kendrys Morales, la recuperación de Mark Trumbo, la velocidad del paracorto dominicano Erick Aybar y el jardinero central Peter Bourjos, y la presencia del intermedista Howie Kendrick, con potencial para batear .300 y disparar 20 jonrones o más.
La interrogante será el cuerpo de relevo, especialmente en el área de cierre, donde el promisorio Jordan Walden necesitará probarse como apagafuegos de un contendor.
Claro está, los Rangers serán un digno rival. La novena de Ron Washington encarará el enorme reto de mejorar su marca por quinta temporada seguida y en su esfuerzo por superar a los Angelinos va a ganar los suficientes encuentros para clasificar de nuevo, esta vez como wild card o comodín.
La sumamente productiva ofensiva liderada por un constante martilleo de imparables que le permitió a Texas encabezar las Grandes Ligas con .283 de promedio colectivo en 2011, será de nuevo la carta de presentación de los Rangers, con Josh Hamilton, Mike Napoli, Michael Young y los dominicanos Adrián Beltré y Nelson Cruz a la cabeza de los que repartirán palos por doquier, con el venezolano Elvis Andrus mareando a la defensa rival en las bases.
El alto mando texano hizo un esfuerzo monumental para robustecer su cuerpo de lanzadores al firmar al brillante japonés Yu Darvish, contratar al veterano taponero Joe Nathan, y traspasar al dominicano Neftalí Féliz a la rotación.
Colby Lewis, Derek Holland y Matt Harrison redondearían el quinteto de abridores junto a Darvish y Féliz para constituir una de las mejores rotaciones en la historia de los Rangers.
La diferencia entre los colosos del Oeste es que el pitcheo abridor de los Angelinos luce más experimentado y estable, a menos que Darvish sea una máquina de ganar de buenas a primeras y Féliz demuestre que puede ser tan bueno como iniciador que como taponero.
Debido a que esta División tiene solamente cuatro equipos y que los otros dos, los Atléticos de Oakland y los Marineros de Seattle, están en remodelación, no le extrañe a usted si tanto Angelinos como Rangers ganan 100 ó más encuentros.
Si usted cree que la batalla del Oeste será fiera imagínese lo que ocurrirá en la División Este, donde los cuatro primeros equipos terminaron en .500 o mejor en 2011.
Los Yankees de Nueva York hicieron tales esfuerzos por mejorar su pitcheo que hasta canjearon a Seattle a su máximo prospecto, el artillero venezolano Jesús Montero, en transacción en la que se armaron con el promisorio brazo del dominicano Michael Pineda.
Ya tenían al estelar CC Sabathia a la cabeza de un departamento que era un Talón de Aquiles, pero ahora es un renglón robustecido por la firma del ex Dodger japonés Hiroki Kuroda y el retorno del zurdo Andy Pettitte. El dominicano Iván Nova, Phil Hughes y el venezolano Freddy García suman mucha profundidad a esta rotación.
Y por supuesto, estos serpentineros serán respaldados por un cuerpo de relevo de calidad liderado por el legendario taponero panameño Mariano Rivera, listo para cerrar su carrera con broche de oro.
La ofensiva será encabezada por el dominicano Robinson Canó, Curtis Granderson, Mark Teixeira, Derek Jeter y Alex Rodríguez, y si hay alguna interrogante con respecto a esta aplanadora es si a alguno de sus integrantes le empieza a pegar el rigor del almanaque.
Los Rays de Tampa Bay no tienen la chequera de los Yankees, pero Joe Maddon se las ha ingeniado para redondear un castillo de esperanzas que ha sido tremendamente exitoso desde 2008, cuando acudieron a su primera Serie Mundial.
El cuerpo de lanzadores, conformado por abridores que promedian bien por debajo de los 30 años, es un arma tan fuerte para los Rays que fueron capaces de ganar 91 juegos aún cuando su porcentaje colectivo con el madero fue .244, clasificado de 25to entre los 30 equipos. Vale apuntar, empero, que su gran cañón, el tercera base Evan Longoria, no intervino en 29 de los 162 desafíos de 2011 y que ahora se reincorpora el bate del dominicano Carlos Peña.
Los Medias Rojas de Boston tiene un trabuco encabezado por el mexicano Adrián González, Kevin Youkilis y Dustin Pedroia, pero llegaban al fin de los entrenamientos con interrogantes en su rotación y dudas sobre cuándo se incorporará el veloz jardinero Carl Crawford, dos preguntas que necesitará responder positivamente si aspiran a tomar champaña.
Los Azulejos de Toronto cuentan con el bateador más poderoso del momento en el dominicano José Bautista, con 97 jonrones en las dos temporadas más recientes, y un cuerpo de abridores jóvenes que con el tiempo pudiera ser tan efectivo como el de los Rays.
Mientras el Oeste sea fiesta de dos equipos y el Este un jeroglífico, el Centro parece el cuento de Blancanieves y sus Enanos, con los Tigres de Detroit armados hasta los dientes como favoritos prácticamente unánimes.
La fórmula principal de Detroit es un tremendo ataque robustecido por la incorporación de Prince Fielder, el impacto del campeón de bateo reinante de la Liga Americana Miguel Cabrera, remolcador de 100 ó más carreras en cada una de sus ocho temporadas completas, el surgimiento de Alex Avila como uno de los receptores más productivos del Béisbol de Lujo y la presencia plena de Delmon Young, adquirido a mediados de la pasada justa.
Esa ofensiva fiera será respaldada por un pitcheo eficiente liderado por Justin Verlander, ganador de los premios Cy Young y Más Valioso de la Liga Americana, y el cerrador dominicano José Valverde, quien salvó 49 juegos en igual número de oportunidades en 2011.
Si alguna novena puede meterle un susto a los bengalíes será la del dominicano Manny Acta, los Indios de Cleveland, especialmente si su paisano Ubaldo Jiménez reverdece laureles en una rotación que no moja pero empapa conformada además por Justin Masterson, el veterano Derek Lowe, Josh Tomlin y el quisqueyano Roberto Hernández (Fausto Carmona), con el venezolano Jeanmar Gómez tocando a las puertas de una carrera sonriente.
Los Mellizos de Minnesota están felices por la recuperación física de su gran dupleta de Joe Mauer y Justin Morneau, y ciertamente le darán la bienvenida al bate productivo de Josh Willingham para ser rivales de respeto si responden sus lanzadores.
En resumidas cuentas, los Angelinos, Yankees y Tigres irán a la postemporada como campeones divisionales y los Rangers y los Rays definirán en la batalla de los comodines un cuarto exponente de la Liga Americana si lo expresado en este pronóstico se hace realidad en los diamantes del Joven Circuito.
Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.