Colón desafía a la naturaleza desde la lomita


Manolo Hernández Douen

¿Cuántos abridores cuyo envío principal es la recta brillan después de los 38 años de edad?

¿Cuántos iniciadores de recta impresionante aún sobresalen tras cumplir sus cuatro décadas?


Bartolo Colón, uno de los pocos lanzadores abridores que llega a los 40 años de edad dominando casi exclusivamente con sus rectas. (Foto cortesía de Michael Zagaris/Oakland Athletics)
No muchos, en cada caso. Usualmente, si algún abridor destaca en el Béisbol de Lujo después de esas edades es porque marean a los bateadores con sus curvas u otros envíos rompientes, incluyendo uno que otro con bolas de nudillo.

No hay muchas excepciones. Una de ella es Bartolo Colón, un quinto abridor de los Atléticos de Oakland que aún lanza como si fuera merecedor de ser el segundo o tercero en el orden de pitcheo de algún equipo de las Grandes Ligas.

Colón ya respondió bien a la primera pregunta, al reaparecer exitosamente con los Yankees de Nueva York en el 2011. Y está a punto de contestar afirmativamente a la segunda, ya que el nativo de Altamira, municipio de la provincia de Puerto Plata en su querida República Dominicana, cumplirá los 40 años el venidero 24 de mayo.

No conforme con seguir como abridor destacado en la Gran Carpa, Colón sigue desafiando a los bateadores con su recta o mejor escrito, con sus dos rectas, porque además de su envío de cuatro costuras dispone de una de dos costuras o sinker que tiene locos a los bateadores de las Grandes Ligas.

“Domina de tal manera con su recta en ambos lados del plato que parece que fueran dos envíos diferentes”, describió el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin.

Tan impresionante es la faena de Colón al acercarse a sus 40 años que hasta se dio el lujo de blanquear a los candentes Medias Rojas de Boston en el Fenway Park, un paraíso para los bateadores, pese a que aquel día las inclemencias del tiempo, especialmente una lluvia bien fastidiosa, atormentaban a los demás lanzadores que actuaron en el partido.

“Creo que esa fue una de las más impresionantes faenas de pitcheo que he visto en bastante tiempo”, calificó Melvin. “Todo el mundo tuvo problemas con esas condiciones. Se quejaban de [lo mojado de] la lomita, de la lluvia, que no podían agarrar bien la bola, pero él siguió dominando como si nada pasara”.

Aquella vez Colón espació tres hits apenas en siete episodios en salsa blanca, en juego acortado por la lluvia. Había sido la decima blanqueada de su trayectoria en las Grandes Ligas y su primera desde que precisamente tiró una frente a los propios Atléticos el 30 de mayo del 2011 con el uniforme de los Yankees.

Sumar proezas no es nada extraordinario en la carrera de Colón, que ganó el Premio Cy Young de la Liga Americana en 2005 con la franela de los Angelinos de Anaheim.

Con su tercer éxito de la actual temporada llegó a 174 triunfos en las Grandes Ligas, cifra apenas superada entre los dominicanos por Juan Marichal (243) y Pedro Martínez (219), el primero inquilino del Salón de la Fama y el segundo en camino a Cooperstown.

Y el veterano es simple y llanamente mortal para bateadores al comenzar una entrada. Una estadística reciente del 2013 reflejaba que solamente le bateaban para .120 los artilleros que se le medían como primero en un episodio.

“Todos nos maravillamos al pensar en todo lo que ha logrado y por la forma como sigue lanzando a estas alturas de su carrera”, subrayó Melvin.

De paso, aún cuando Colón suele necesitar de la ayuda de un traductor cuando habla con la prensa que le pregunta en inglés después de cada apertura, se ha ganado el respeto de todos sus compañeros más jóvenes. Por ejemplo, cuando subió hace poco el promisorio Dan Straily, una de las primeras cosas que hizo fue acudir a saludar al dominicano.

En la lomita, Colón es una especie de Juan sin Miedo, que desafía a los bateadores de tal manera tirando con frecuencia a la zona buena que en un juego de abril del 2012 en Anaheim llegó a lanzar 38 envíos en strike de manera consecutiva. Verlo tirar un wild pitch es menos frecuente que ver pasar un cometa.

En este sentido, he aquí una cifra bien impresionante: en el 2012 concedió solamente 23 boletos en 152.1 episodios lanzados para un promedio de 1.36 por cada nueve entradas, el mejor porcentaje de su carrera en las Grandes Ligas.

Por supuesto, cuando los A’s le dan una ventaja la defiende a capa y espada. En 11 juegos del año pasado tuvo marca de 9-0 cuando le dieron ventaja de tres o más carreras.

“Me siento muy bien cuando estoy adelante”, indicó Colón. “Uno lo que tiene que hacer es seguir fajado para mantener esa ventaja”.

De vez en cuando sorprende a los que esperan solamente rectas en la zona de strike.

“El cambio y la curva me estaban saliendo bien y por eso tiré muchos envíos rompientes por primera vez”, dijo de una ocasión en la que la recta no fue su principal aliado.

Lo que siempre ha sorprendido a un humilde periodista latinoamericano es la capacidad que tiene Colón para tirar la recta con mayor velocidad a medida que avanza un encuentro. De hecho, Bartolo siempre ha sido así desde los días en los que fusilaba a sus adversarios con una recta aún más rápida a principios de su trayectoria con los Indios de Cleveland.

“Mientras los innings van pasando me siento mejor y por eso tiro más duro”, explicó Colón. “Tal vez es porque sé que ya se está terminando el juego y doy todo lo que me queda’’.

¿Y cuánto tiempo le quedará para seguir sacando outs en la meca de la pelota? Solamente Dios lo sabe.

Ya ha pasado bastante agua debajo de los puentes desde que hizo historia al ganar 10 juegos en una sola temporada en ambas Ligas Mayores, lo cual ocurrió en el 2002 con los Indios de Cleveland y los Expos de Montreal, pero una cosa es cierta: por ahora no da ninguna señal de que desee colgar los spikes.

“Me siento bien y saludable, que es lo más importante, trabajando fuerte para seguir como estamos”, concluyó el derecho que en su patria juega en la pelota invernal con el uniforme de las Aguilas Cibaeñas.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Un panorama muy diferente, al menos en el papel


Manolo Hernández Douen


“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡Ay Dios!”: ley de “Pedro Navaja”.

El lema de la famosa canción de Rubén Blades también se aplica al Béisbol de Lujo.

Josh Hamilton va a marcar una diferencia enorme en el equilibrio de toda la Liga Americana en el 2013. Foto cortesía de Angels Baseball.

Una tonelada de millones salió de las alforjas de varios equipos de las Grandes Ligas como preparación con miras a la temporada del 2013.

¿Sorpresa? No lo es. Porque la libre agencia ha sido desde hace muchos años la fuente de talento de la cual se surten las novenas de la Gran Carpa.

La sorpresa es que uno de esos equipos no fue el de los Yankees de Nueva York, que ahora está inmerso en un plan de austeridad que tiene de cabeza a todos los expertos.

Y la sorpresa se la van a llevar muchos magnates si todo lo que han invertido para estructurar sus respectivos equipos no se traduce por lo menos en un banderín divisional.

Los Dodgers de Los Angeles se han gastado tanta plata en peloteros desde mediados del 2012 que muchos expertos los catalogan como favoritos para destronar a los Gigantes de San Francisco, campeones de la Serie Mundial, de la cima del Oeste de la Liga Nacional.

Los Angelinos de Los Angeles/Anaheim han acudido tan profundamente a sus amplias alforjas que imaginan los entendidos que desalojarán de la azotea del Oeste de la Liga Americana a los campeones reinantes, los Atléticos de Oakland.

Los Azulejos de Toronto se armaron de tal manera que son candidatos a ganar una de las divisiones más fuertes de las Grandes Ligas, como lo es el Este de la Liga Americana.

¿Saldrá un monarca absoluto de los arriba citados? ¡Puede ser! Pero hay que recordar una constante en el mundo deportivo de la que no se salva el béisbol: No siempre brilla lo que tanto luce en el papel.

Zack Greinke fortalece de tal manera el pitcheo de los Dodgers que la rotación de Don Mattingly, apuntalada por Clayton Kershaw y alimentada además por Josh Beckett, pudiera poner a la tropa blanquiazul a la altura de la de los Gigantes, que de por sí ha sido una de las principales razones del porqué los muchachos de Bruce Bochy han ganado dos Series Mundiales en apenas tres años.

La recuperación física de Matt Kemp, el retorno de Carl Crawford y el hecho de que el valioso primera base mexicano Adrián González va a su primera temporada completa con la novena de Los Angeles, permiten considerar a los Dodgers como un hueso duro de roer.

No obstante, los Gigantes retornan con el núcleo de la novena que barrió en la Serie Mundial a los poderosos Tigres de Detroit y su pitcheo vuelve a ser una fortaleza inexpugnable, desde su abridor de cabecera, Matt Cain, hasta su cerrador, Sergio Romo.

Ese Oeste de la Liga Nacional será una batalla entre tres excelentes elencos si responde el cuerpo de abridores de los Diamondbacks de Arizona, especialmente su pitcher de cabecera, Ian Kennedy, candidato al Cy Young en el 2011 que se vino a menos en el 2012.

En el papel, lucen más los Dodgers en una batalla tripartita promete ser de campana a campana.

Entretanto, en el Este de la Liga Nacional se espera un duelo tan o más acentuado, por el hecho de que los Nacionales de Washington, capaces de encabezar las Grandes Ligas con 98 victorias en el 2012, ya no tendrán restricciones para su principal abridor, Stephen Strasburg y volverán a ser un hueso duro de roer.

No se puede descartar nunca a los Bravos de Atlanta, por la fuerza de su ofensiva y la calidad de su cuerpo de relevistas, ni mucho menos a los Filis de Filadelfia, campeones de esa misma División por cinco temporadas consecutivas y ganadores de 102 partidos en 2011 hasta un 2012 en el cual nunca pudieron recuperarse físicamente baluartes de la talla de Ryan Howard y Chase Utley.

Con esos dos caballos de retorno a la alineación de Charlie Manuel, los Filis volverán a ser el rival a vencer en el Este del Viejo Circuito.

Dos equipos escarlata, los Cardenales de San Luis y los Rojos de Cincinnati, ambos víctima de los Gigantes en la postemporada del 2012, van a ser demasiada pieza para sus contrincantes en el Centro del Viejo Circuito, con ventaja para los muchachos de Dusty Baker por el hecho de que ya superaron la angustia vivida en la recta final del año pasado por la prolongada lesión del primera base Joey Votto y porque el relevista cubano Aroldis Chapman va a marcar diferencias enormes con su mayor experiencia como cerrador.

Rara vez el Este de la Americana es un paseo de salud, pero pudiera serlo en el 2013 con unos Azulejos súper blindados, tras fortalecerse con adquisiciones como el paracorto dominicano José Reyes y los abridores Mark Buehrle y Josh Johnson, entre otros provenientes de los Marlins de Miami, y del Premio Cy Young de la Liga Nacional, el nudillero R.A. Dickey, en canje con los Mets de Nueva York, entre otras adiciones como la del jardinero dominicano Melky Cabrera.

Ciertamente los Azulejos calcularon el momento exacto para hacerse fuertes y lo es justamente el 2013, porque los poderosos Yankees arrancan diezmados por sus lesiones, los Medias Rojas de Boston necesitarán dar un salto gigantesco de un año a otro solamente para ser contendores de nuevo y los Orioles de Baltimore aún necesitan probar que su gran 2012 no fue obra de la casualidad.


Toronto arranca como favorito, pero cuidadito si la gran sorpresa del Este de la Liga Americana no vuelven a ser unos Rays de Tampa Bay que siempre se las ingenian para sacar lo mejor de su plantel gracias a la magia de Joe Maddon que es como una especie de Rey Midas del timón: todo lo que toca lo convierte en oro.

Del Centro de la Americana surgió el campeón del Joven Circuito en el 2012 y ese mismo monarca, el poderoso conjunto de Detroit, vuelve a ser el rival a vencer en esa División, quizás la más floja de las Ligas Mayores.

Con una ofensiva encabezada por Miguel Cabrera, el primer Triple Coronado de las Grandes Ligas en casi cinco décadas y un pitcheo liderado por Justin Verlander, una de las figuras más dominantes de la lomita en la Gran Carpa, la novena dirigida por Jim Leyland asoma de nuevo como hueso duro de roer, pese al empuje de los Medias Blancas de Chicago que tanta batalla le dieron a los Tigres en el 2012 y al contundente progreso entre temporadas de los Reales de Kansas City, que ahora tienen los brazos necesarios para guiar a un equipo joven saturado de talento.

Del Oeste, empero, pudiera surgir tanto el campeón de la Liga Americana en el 2013 como tres participantes en la postemporada.

Los Angelinos, que ya habían mejorado mucho antes del 2012 al contratar al dominicano Albert Pujols, uno de los peloteros más completas de nuestra era, disfrutan de la consagración de Mike Trout, Novato del Año de la Liga Americana y digno adversario de Cabrera por el título de Jugador Más Valioso.

Por si fuera poco, ahora también cuentan, gracias a la danza de los millones, con Josh Hamilton, otrora baluarte de los Rangers de Texas y ahora coprotagonista, junto a Pujols y Trout, de la que pudiera ser la ofensiva más temible de su Liga.

De esa misma División pudiera emerger por lo menos dos participantes en la postemporada, ya que los Rangers de Texas aún tienen la fortaleza para hacerle recordar al planeta que fueron protagonistas de la Serie Mundial tanto en 2010 como en 2011.

Y los Atléticos probaron en el 2012 que un equipo con semejante pitcheo, y con una ofensiva encabezada por el cubano Yoenis Céspedes, a quien le esperan muchas jornadas de gloria en el Béisbol de Lujo por su enorme talento, nunca puede ser conceptuado como un rival pequeño.

En el camino se va a saber cuáles serán los participantes en la postemporada del 2013.

¿Avanzarán en la Nacional los Dodgers, Filis, Rojos, Gigantes y Nacionales, los tres primeros como campeones divisionales? ¿Lo harán en la Americana los Angelinos, Azulejos y Tigres, como monarcas, y los Atléticos y los Rangers como Wild Card?

Eso lo sugiere el papel, pero no se jugará con el poder del dólar o el recuerdo del pasado reciente, sino con el esfuerzo que se despliegue en los siguientes siete meses en el diamante.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Lo bueno, lo malo y lo feo del III Clásico Mundial


    Manolo Hernández Douen


No Ichiro, no Dice-K, no Yu, ¡No importa! Lo que vale es jugar bien como equipo.

Es la lección contundente que le da Japón al planeta beisbolero en el Clásico Mundial.


Tanto entusiasmo desplegaron los aficionados de Taiwán en el III Clásico Mundial que hasta se fueron con su alegre fiesta al Domo de Tokio. (Foto: cortesía de Alyssa Wiegand).

Los  bicampeones de la justa instaurada en el 2006 acudieron a la tercera edición sin las estrellas que tienen en el Béisbol de Lujo y que fueron clave en contiendas anteriores.

A lo mejor alguien pudo pensar que eso no sería suficiente, pero con peloteros de su propia Liga fueron capaces de avanzar una vez más a la final de los cuatro grandes de la justa.

Muchas cosas buenas ocurrieron en el III Clásico Mundial, pero esa nueva sobresaliente actuación de la novena de la Tierra del Sayonara tiene que ser una de las principales.

Y su público le dio amplio respaldo a ese plantel. El hecho de que una tercera parte de los televisores nipones estuvieran encendidos para ver la actuación japonesa en la primera ronda del certamen constituye una prueba contundente de eso.

En otra escala, pero también bajo el mismo concepto de que en la pelota no siempre prevalecen los nombres, pero sí los hombres, se deben colocar las actuaciones de novenas como Holanda y Taiwán, que hicieron mucho más de lo que de ellos se esperaba.

Holanda, una especie de fiera disfrazada de ovejita, ya no era una sorpresa tan grande porque en el 2009 había dejado fuera a un coloso como lo es República Dominicana, pero en esta ocasión también se dio el lujo de dejar en el camino tanto al subcampeón de hace cuatro años, Corea del Sur, como a un verdadero monstruo del mundo del diamante, como lo es Cuba.

Dirigido por el otrora pelotero de los Yankees de Nueva York Hensley “Bam Bam” Meulens, que demuestra tener los atributos necesarios para ser algún día un mánager en las Ligas Mayores, Holanda, conformada primordialmente por peloteros curazoleños, clasificó con todos los honores a las semifinales a celebrarse en San Francisco con un grupo balanceado tanto por veteranos como Andruw Jones como por jóvenes figuras como el verdugo de Cuba, Jonathan Schoop, gran prospecto del cuadro que tienen los Orioles de Baltimore.

A lo mejor en Holanda celebrarán mucho más los éxitos de su vibrante fútbol de la Naranja Mecánica, pero Usted puede estar seguro de que en Curazao, tierra del tremendo paracorto de los Bravos de Atlanta, Andrelton Simmons, se festeja este pase a la Final de los Cuatro Grandes igualito que como Jamaica le canta a las relampagueantes victorias del sensacional velocista Usain Bolt.

Ya que se habla de festejar a lo grande, el premio mayor se lo lleva la fanaticada de Taiwán, eliminado en la segunda ronda no sin antes dar un salto gigantesco a nivel internacional.

En contraste con algunos escenarios donde parecía jugarse en familia aquellos partidos en los que no estuviera involucrado el equipo local, Taiwán logró las máximas asistencias de su historial beisbolero cada vez que le tocó ser anfitrión.

A lo mejor necesitarán como un mes para recuperarse de la garganta todos esos aficionados que estuvieron dándole su desbordante energía y ánimo a su equipo no solamente en los momentos clave sino desde el primero al último lanzamiento. Y Taiwán cayó con las botas puestas, poniendo a sudar tinta a Japón al llevarlo a un extrainning en el Domo de Tokio.

Dentro de lo bueno, por supuesto, tiene que estar la actuación de la República Dominicana, invicto en la primera ronda pese a conformar el llamado Grupo de la Muerte, y especialmente después de que supo levantar cabeza frente a la sorprendente Italia, otra grata noticia del III Clásico Mundial que tuvo a Quisqueya contra la pared en los primeros seis episodios de un escalofriante partido inicial de la segunda fase en Miami.

Clasificar invicto a San Francisco, un éxito acentuado por el triunfo sobre los Estados Unidos, borra de cierta manera la enorme amargura de caer en la primera ronda en 2009.

La unión de un trabuco liderado por Tony Peña y la excelencia de un cuerpo de relevo encabezado por el cerrador Fernando Rodney, permitieron a la República Dominicana tener el honor de ser la mejor novena latinoamericana en el III Clásico Mundial en camino a las semifinales.

Lo de Puerto Rico merece punto y aparte.

Todo un titán del Caribe, la Isla del Encanto ha sufrido la caída de su nivel en Grandes Ligas en las décadas más recientes, pero sus peloteros probaron en el III Clásico Mundial que la pasión por la pelota aún perdura en Puerto Rico.

Una conducción fantástica de Edwin Rodríguez y una actuación fabulosa del jardinero central Angel Pagán, aparte del enorme pitcheo del veterano Nelson Figueroa con sus seis innings en blanco frente a Estados Unidos, fueron la fórmula del éxito para los boricuas.

A la cabeza de lo malo tiene que ubicarse la eliminación de tres colosos latinoamericanos, como lo son Venezuela, Cuba y México.

La más dolorosa tiene que ser la de México por dos razones. La principal es que dejó escapar un primer juego ante Italia por no tener la previsión de estructurar un plantel ideal al punto de que tenía en el bosque izquierdo a Edgar González, un excelente competidor que mereció mejor suerte que la de lucir mareado al tratar de fildear dos elevados que hubieran sido capturados por el 99% de sus paisanos cuya posición es precisamente la de ser guardabosque y no jugador de cuadro. La segunda razón es que ahora, por llegar de cuarto en su grupo, tendrá que ir a las eliminatorias con miras al IV Clásico Mundial.

Muchos llaman la eliminación de Venezuela como una “vergűenza”. En realidad no lo es. No avanzar a la segunda ronda, pese al tremendo trabuco de la vinotinto, es decepcionante, pero más bien un canto a la actuación de equipos como Puerto Rico y República Dominicana. Lo que sí es triste es que compitió con las manos atadas por no contar con sus mejores lanzadores abridores posibles, pero eso no puede usarse como excusa porque muchas otras novenas tuvieron que pasar por los mismos apuros.

Le quedó el consuelo a Cuba, de la que siempre se espera demasiado por ser una enorme cantera de peloteros aún cuando muchos se le van año tras año, de caer con honor en la segunda ronda, aniquilada esta vez dos veces por Holanda, que sometió a la misma tortura a la República Dominicana en la primera fase de 2009.

Lo feo del III Clásico Mundial no es la bronca México-Canadá, que después de todo fue fruto de un enorme malentendido o falta de comunicación de la forma como se buscaba la clasificación –por las curiosas reglas del evento- no importando la diferencia en el marcador.

Lo feo es que aún después de haber arrancado el evento, y pese a que se hayan producido tantas bajas de antemano, todavía se presentasen situaciones en las que se hizo obvio que para algunos el Clásico Mundial es otra versión de los Entrenamientos de Primavera.

Eso de que los Tigres de Detroit llamasen a cada rato al alto mando del equipo venezolano para controlar el uso del lanzador Aníbal Sánchez o que Joe Torre dejase de utilizar en momentos apremiantes a ciertos peloteros o relevistas clave porque todos necesitaban jugar, no debe caber en un evento de esta índole.

Afortunadamente, hay mucho más de lo bueno  en el III Clásico Mundial como para que lo malo y lo feo puedan quedar bajo la alfombra, pero sí hay cosas en las que debe trabajarse para que la contienda vaya alcanzando ese nivel con el que tanto se sueña.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Romo, pasión y entusiasmo rumbo al Clásico


Manolo Hernández Douen
Hay bastantes bajas, es cierto, pero los que van acuden a la cita con enorme entusiasmo.

Después de todo, jugar por la gloria de su patria no es algo que se presenta todos los días.


Sergio Romo se siente como muchacho con juguete nuevo al vestir la 
franela de México, la patria de sus padres, en el III Clásico Mundial.
Tan pronto se cante la voz de Play Ball se olvidará temporalmente la amargura por las deserciones producidas por uno u otro motivo, pero entre todos los participantes en el III Clásico Mundial será difícil encontrar alguien que llene mejor los conceptos de pasión y entusiasmo que el relevista Sergio Romo, bicampeón absoluto del Béisbol de Lujo con los Gigantes de San Francisco.

Sin haber nacido en el país que representará en el Clásico Mundial, Romo se siente tan orgulloso de poder partirse el pecho por los colores del Tricolor mexicano.

“Para mi va a ser enorme”, aseguró Romo, quien suele conceptuarse como “nacido en los Estados Unidos con partes mexicanas’’.

Esas ‘partes’ son las generaciones que le preceden. Romo no solamente va a jugar por México. Lo hará por su padre, Francisco, de Aguascalientes; por su madre, Leticia, de Mexicali, por sus abuelos. Para este nativo de Brawley, población californiana fundamentalmente ganadera de unos 25,000 habitantes, el Clásico Mundial será una gran oportunidad de hacerlos felices a todos.

“Sé que mi papá se siente bien feliz’’, comentó Romo, quien está tan orgulloso de su herencia que proclama que “llevo tatuada en el cuerpo la bandera mexicana’’.

A Romo, que se hizo famoso mundialmente al ponchar al Triplecoronado venezolano Miguel Cabrera para el out final de la Serie Mundial del 2012 ganada por los Gigantes sobre los Tigres de Detroit, no le importará el rol que le sea asignado por la selección azteca.

“Estaré listo para lo que venga, lo importante es que representaré a México y me siento bien orgulloso de ello’’, manifestó Romo, que tuvo marca de 4-2,  efectividad de 1.79 y 14 salvados en la temporada regular del 2012, aparte de su extraordinaria postemporada de  no permitir carrera alguna en siete encuentros entre la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y en la Serie Mundial, en la que salvó tres de las cuatro victorias de su equipo.

En resumidas cuentas, fue hombre vital en el éxito de los Gigantes especialmente al ser instalado como el cerrador, rol definido ‘’por comité’’ durante la mayor parte de la campaña por el dirigente Bruce Bochy.

Seleccionado apenas en la 28ma ronda del reclutamiento de talento amateur para las Grandes Ligas o draft en el 2005, Romo es la prueba viviente de que con entusiasmo, agallas y fervor competitivo se puede llegar aún más lejos que con el propio talento natural.

No es que no tenga condiciones. Su slider es un arma devastadora que, combinada con su sinker y una recta que luce más rápida al combinarla bien con esos envíos, lo convierte en una pieza clave de un cuerpo de relevo de la estatura del que tienen los Gigantes.

No obstante, la principal carta que lleva Romo a un diamante de juego es ese entusiasmo juvenil del que ama lo que hace dentro y fuera de la línea de cal.

“Todavía me siento como si fuera un muchachito”, precisó Romo, que cumplirá 30 años de edad el 4 de marzo, días después de inaugurarse el Clásico Mundial y que acudirá en el 2013 a su sexta temporada en las Grandes Ligas.

Quizás nadie conozca mejor sobre el orgullo que siente Romo de representar a México que otro que acude a esa cita global con el mismo entusiasmo, como lo es Jeremy Affeldt, relevista zurdo de los propios Gigantes.

“Aunque nunca he vivido ese sentimiento de ponerme el uniforme de mi país, hacerlo tiene que ser algo que lo llene a uno de orgullo”, definió Affeldt, integrante del equipo de EEUU. “Y para mí podría ser la última oportunidad. En el 2009 no sentía que estaba listo y quizás la próxima vez ya ni siquiera esté en la pelota o prefieran usar lanzadores más jóvenes’’.

Affeldt sabe cómo Romo vive su pasión por el diamante porque es su compañero de práctica, el hombre que cada día intercambia lanzamientos con el californiano en el calentamiento de los Gigantes.

“Todos en el bullpen de los Gigantes somos bien honestos el uno con el otro”, dijo Affeldt. “Y si tú le aconsejas a Sergio algo que pueda servirle para mejorar su juego, lo toma tan a pecho que esa misma noche lo usa para retirar a un bateador clave. Hablamos todo el año de cómo pudiera ayudarlo perfeccionar su sinker y le sirvió para sacar muchos outs bien importantes’’.

Por cierto que hay tantos Gigantes representados en el Clásico que es hasta posible que uno tenga que enfrentarse a otro si se miden las selecciones respectivas. Va a ser como una pelea entre compañeros, de cuyo desenlace van a seguir hablando seguramente el resto del año.

“No sé si me sienta emocionado de enfrentarme a un Pablo [Sandoval] o a un Marco [Scutaro]”, reconoció Affeldt sobre el respeto que tiene por sus compañeros venezolanos que van a la justa. A lo mejor debe medirse también a los boricuas Angel Pagán y Andrés Torres en la magna contienda.

El dominicano Santiago Castilla y el venezolano José Mijares también vivirán esa dura y a la vez agradable experiencia de medirse a sus propios compañeros en el Clásico Mundial.

Javier López, un quinto integrante del bullpen de los Gigantes que iba a estar presente con Puerto Rico en la cita internacional, decidió a última hora no participar, pero el abridor Ryan Vogelsong sí defenderá la franela de los Estados Unidos.

Bochy jugó en la pelota del Caribe y por eso entiende cómo se sienten los peloteros latinoamericanos de representar a sus respectivas naciones.

“Nosotros [los Gigantes] le damos pleno respaldo a este evento, es bueno para el béisbol y para muchos va a ser como una Copa Mundial [de fútbol] o los Juegos Olímpicos’’,  precisó Bochy a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Sé que va a ser cosa de gran orgullo. Sé que los latinos se van a sentir así, igual que lo harán ‘Vogy’ [Vogelsong] y Affeldt.

“Todos lo van a disfrutar bastante y los aficionados van  a ver una pelota diferente, en la que los participantes darán el todo por el todo por sus países’’, describió el dirigente de los Gigantes. “Los que jugaron béisbol invernal [como Sandoval] van a tener ventaja, pero nuestro trabajo será asegurarnos que todos estén listos para esa competencia’’.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

No hay límite para el gran potencial de Céspedes


Manolo Hernández Douen
Nadie sabía qué podía esperarse de él con miras a su debut en el Béisbol de Lujo.

Destacaba en Cuba y a nivel internacional, pero le esperaba un reto bien duro en EEUU.

Yoenis Céspedes tiene el talento para convertirse en uno de los peloteros más completos de las Grandes Ligas 
(Foto: cortesía de Michael Zagaris/Oakland Athletics).
Ahora todo el mundo en la meca de la pelota conoce a ciencia cierta qué clase de pelotero es Yoenis Céspedes. ¿Y saben una cosa? Apenas roza la superficie de lo que puede ser una trayectoria grandiosa.

“Su talento es escalofriante”, conceptuó el gerente general de los Atléticos de Oakland. “No creo que yo haya visto un pelotero que mejore al paso que mostró el año pasado. No me sorprendería que llevase su nivel de juego a un escalón aún más alto en el 2013”.

Tan maravillado quedó el mundo de la pelota con la sensacional temporada del guardabosque central de los Angelinos de Los Angeles/Anaheim, Mike Trout, que pasó casi inadvertida la campaña de Céspedes aún cuando debutaba en el profesionalismo norteamericano sin pasar por las ligas menores.

Pese jugar resentido de varias lesiones, Céspedes bateó un contundente .292, con 23 jonrones y 82 carreras impulsadas en 487 turnos con los Atléticos. De haber consumido unos 600 turnos, los que habitualmente caracterizan una temporada completa para un titular en las Ligas Mayores, habría superado los 30 vuelacercas y las 100 remolcadas. De paso, robó 16 bases en 20 intentos.

“No le voy a poner números, sólo sé que va a mejorar cada vez más, el cielo es su límite”, expresó el dirigente de los Atléticos, Bob Melvin, a una pregunta de Béisbol por Gotas sobre las expectativas que tiene para el jardinero de la Perla de las Antillas.

“Quizás él no sabía del impacto que tendría en su cuerpo al ir de 90 juegos [en Cuba] a 162 [en las Grandes Ligas]”, expresó Melvin. “Al final de la temporada [su cuerpo] estaba en llamas, pero eso no lo frenaba. Salía al diamante a sabiendas de que necesitaba jugar aporreado. Y reconoce lo que necesita hacer para combatir eso’’.

Súmele usted a esto la difícil transición entre venir de un mundo totalmente diferente para hacer ajustes a granel en su rutina diaria fuera del diamante y concluirá que el 2012 fue simple y llanamente excepcional para Céspedes.

Los que calculaban que tal vez necesitaría de algunos meses de fogueo en las ligas menores –entre los que estaba este humilde servidor-  quedaron estupefactos no solamente con su rendimiento individual sino con el impacto que tuvo en su equipo, que sumó 82-46 en los juegos en los que alineó Céspedes y 12-22 en los partidos en los que estuvo ausente.

Por supuesto, Céspedes, cuyo primer hit en las Grandes Ligas fue un doblete frente al estelar abridor venezolano Félix Hernández el 28 de marzo en Tokio, ha trabajado fuerte para tratar de mejorar aún más en su segunda campaña en el Béisbol de Lujo.

“Creo que este año va a ser mejor, ya que voy a tener la posibilidad de prepararme desde el principio con el equipo”, enfatizó Céspedes en el FanFest de los Atléticos, celebrado a casa llena el domingo 27 de enero en la vecina Arena Oracle, hogar de los Warriors de Golden State de la Asociación Nacional de Básquetbol (NBA).

Céspedes ha estado preparándose con varios entrenadores en Miami desde el pasado 25 de noviembre. Tan entusiasmado está con miras al 2013, bateando, corriendo, desenvolviéndose a la defensiva, que ya está preparando un video tan espectacular como lo fuera el de su carta de presentación a los equipos de las Grandes Ligas.

Hacer lo posible para evitar lesiones como las que le impidieron intervenir en 33 de los 162 juegos de los A's es uno de los principales objetivos del guardabosque de 27 años de edad.

“Creo que las lesiones vinieron porque no estaba acostumbrado a jugar esta cantidad de juegos”, subrayó Céspedes. “Al final de la temporada el cuerpo se fue adaptando un poco al hacer más ‘stretch’[ejercicios de estiramiento muscular]. Con la preparación que estoy haciendo voy a mejorar en esto.

“Y también pienso que las lesiones vinieron porque en Cuba, a pesar de que se juega buena pelota, yo no jugaba tan fuerte como lo hice el año pasado’’, comparó el pelotero cuyo promedio apenas es superado por el .307 de Mitchell Page en 1977 entre todos los novatos de los Atléticos con turnos suficientes para calificar a un título de bateo. “No era necesario que jugase tan fuerte en Cuba, donde los juegos se iban de un lado, para el otro equipo o para el mío’’.

Ahora está convencido de que va a mejorar “en todo’’.

Su primer contrato con la pelota norteamericana fue firmado apenas el 3 de marzo, cuando ya todos los equipos de las Grandes Ligas habían abierto sus respectivos campos de pretemporada. Ahora se siente en casa, jugando bajo las órdenes de un dirigente a quien admira mucho.

“Tengo de él [Melvin] la opinión más grande que se pueda tener de un mánager”, elogió Céspedes. “En los años que llevo jugando pelota creo que ha sido el mejor mánager que he tenido. Me ha dado mucha confianza. Me dice que salga el terreno a divertirme, que haga mi juego’’.

Tanta confianza tienen los Atléticos en Céspedes que lo llamaron para preguntarle por su paisano Aledmys Díaz, un paracorto que actualmente es agente libre.

“Es un jugador completo, fildea, corre, batea”, describió Céspedes.

De la oportunidad que puedan tener los Atléticos, campeones reinantes de la División Oeste de la Liga Americana, en el 2013, también se expresó el cubano de manera bien positiva.

“Cambian varios peloteros, pero eso no quiere decir que no podamos tener una actuación igual o mejor que la del año pasado”, analizó el poderoso bateador derecho. “Solamente tenemos que meternos en la cabeza que sí podemos hacerlo, que debemos salir al terreno a divertirnos porque esto es solamente un juego, y todo va a salir bien’’.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.