Libre agencia, hora de la recompensa en la pelota

Manolo Hernández Douen

Los Gigantes no tenían idea de su talento real hasta que lo recomendó Felipe Rojas Alou.

Seis años más tarde, San Francisco sabe que le urge abrir sus alforjas para retenerlo.


Pablo Sandoval, uno de los agentes libres que serán mejor
recompensados en el actual mercado de peloteros disponibles.

Se trata del tercera base venezolano Pablo Sandoval, que en cuestión de días va a firmar el contrato más lucrativo de lo que va de su trayectoria en el Béisbol de Lujo con el equipo que le ofrezca las mejores condiciones de trabajo para los siguientes cinco o seis años.

Ascendido a las Grandes Ligas en 2008 luego de un excelente reporte de Alou, asistente al alto mando de los Gigantes, Sandoval es uno de varios casos de peloteros que van a engrosar considerablemente su cuenta bancaria en las próximas semanas.

La libre agencia, suerte de cacería abierta para los equipos que tienen recursos económicos para armar sus planteles a billetazo limpio o de lamento borincano para los que saben que tienen que adentrarse un poco más en el bosque en busca de talento, abre de nuevo sus puertas de par en par.

Sandoval, Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 2012, es uno de varios peloteros de renombre que pudieran cambiar de horizonte en ese sistema del béisbol moderno.

El antesalista venezolano es uno de los que no titubearon en rechazar la Oferta Calificada de sus respectivos equipos, recurso que no ha sido aceptado por ningún jugador en los tres años de vida de ese sistema, pese a que declinarlo en 2014 le costó esperar por mucho tiempo por un contrato lucrativo a hombres de la talla de los dominicanos Nelson Cruz y Ervin Santana y el cubano Kendrys Morales.

Cruz y Santana fueron precisamente dos de los que no aceptaron de nuevo la Oferta Calificada y ahora integran la lista de los agentes libres con la esperanza de asegurar temprano un jugoso pacto multianual.

Varios de los potenciales agentes libres de la etapa entre temporadas 2014-15 ya salieron de la lista de peloteros en busca de empleo, entre ellos Michael Cuddyer y el bateador designado venezolano Víctor Martínez, que habían recibido la Oferta Calificada, pero que ya están asegurados por dos y cuatro campañas, respectivamente con los Mets de Nueva York y los Tigres de Detroit.

La lista de agentes libres de mayor renombre es encabezada este año por lanzadores abridores como Max Scherzer, Jon Lester, James Shields y el propio Santana, que en mayor o menor relieve son peloteros bien codiciados por equipos que buscan fortalecer sus respectivas rotaciones.

Por el hecho de que ganó el Cy Young de la Liga Americana en 2013, el detalle de que promedia 200 ó más episodios en sus cinco temporadas recientes y una edad relativamente baja (30), Scherzer pudiera ser el que sume el contrato más jugoso entre los abridores.

La diferencia entre Scherzer y Martínez es que el bateador designado venezolano era conceptuado como una firma de alta prioridad por la novena de la Ciudad Automotriz. El hecho de que Detroit adquirió a mediados de la campaña previa al zurdo David Price, otro ex ganador del Cy Young, convierte a Scherzer en candidato a firmar con otro equipo. Y por bastante plata.

Lester, un súper zurdo con dos anillos de Serie Mundial en su colección de trofeos y Shields, integrante de los actuales campeones reinantes de la Liga Americana, llevan consigo la etiqueta de ser abridores de cabecera y por ende se espera que firmen jugosos pactos multianuales.

Aparte de Sandoval, un ambidextro, bateadores derechos de la talla de los dominicanos Cruz y Hanley Ramírez son piezas atractivas del mercado beisbolero, pese a que firmarlos va a significar para sus nuevos equipos ceder una alta opción para el venidero sistema de reclutamiento de talento amateur o draft.

No todos los peloteros disponibles pueden aspirar a pactos de alto metraje. Algunos como el jardinero Torii Hunter o el veterano abridor Hiroki Kuroda quizás se confirmen con pactos por una o dos campañas con tal de formar parte de equipos contendientes.

Un caso especial de la actual camada de agentes libres es el del jardinero Yasmany Tomás, que por sus credenciales en Cuba y reputación de ser un poderoso artillero pudiera aspirar a un contrato mucho más jugoso que muchos de sus colegas con mayor experiencia en la Gran Carpa, así como le ocurrió en el pasado reciente tanto a su paisano José Dariel Abreu como al lanzador japonés Masahiro Tanaka con los Medias Blancas de Chicago y los Yankees de Nueva York, respectivamente.

Por supuesto, no es ninguna garantía que la firma de uno o varios excelentes agentes libres derive en un título para el elenco que ejecute semejante inversión. Los Yankees abrieron de par en par sus alforjas en el mercado previo al firmar a Brian McCann, Jacoby Ellsbury, Tanaka y el boricua Carlos Beltrán y ni siquiera avanzaron a la postemporada.

A continuación, algunos de los principales agentes libres:

Lanzadores abridores: Max Scherzer, Jon Lester, James Shields, Ervin Santana, Francisco Liriano, Jake Peavy, Edinson Vólquez, Justin Masterson, Brett Anderson, Ryan Vogelsong.

Jugadores de cuadro: Pablo Sandoval, Hanley Ramírez, Asdrúbal Cabrera, Chase Headley, Jed Lowrie.

Jardineros: Melky Cabrera, Nelson Cruz, Yasmany Tomás, Torii Hunter, Nick Markakis, Alexis Ríos, Michael Morse.

Receptores: Russell Martin, A.J. Pierzynski, David Ross.

Relevistas: Daniel Robertson, Francisco Rodríguez, Sergio Romo, Andrew Miller, Pat Neshek, Matt Lindsdrom.

¿Y qué equipos pudieran gastar la mayor cantidad del dinero? Bueno. Los Dodgers y los Yankees tuvieron la nómina más alta de 2014 bien por encima de los $200 millones, con los Filis, Medias Rojas, Tigres, Angels y Gigantes en posiciones subsiguientes sobre los $150.

Los que teóricamente “gastan” menos plata en peloteros son los Marlins y los Astros, con nóminas por debajo de los $50 millones, pero eso va a cambiar muy pronto porque los Peces están a punto de darle a su estelar jardinero derecho Giancarlo Stanton un contrato por encima de los $300 millones que pudiera ser el más alto en la historia del deporte.

Hasta pronto, y por favor, nunca pierdan la esperanza.

Erick Aybar, enorme garra convertida en pelotero


Manolo Hernández Douen


Es un adversario tan, pero tan temible que hasta sus oponentes lo admiran y respetan.

“Es una espina bien seria clavada en nuestro costado”, calificó el manager Bob Melvin.


Erick Aybar, la agresiva chispa de un gran campeón que busca el anillo de Serie Mundial para compartirlo con su familia. (Foto: cortesía de Los Angeles Angels).

“Hits enormes, tremendas jugadas, le encanta estar allí con hombres en posición anotadora”, calificó Melvin a una pregunta de Béisbol por Gotas. “Y es uno de los mejores paracortos de las Grandes Ligas”.

Melvin, dirigente de los Atléticos de Oakland, se refiere naturalmente a Erick Aybar, orgullo de la tierra del merengue que sin duda es uno de los pilares de los Angelinos (por favor, no queremos llamarlos de Los Angeles porque no juegan allí) de Anaheim.

En un equipo conformado por estrellas de la talla de Josh Hamilton, Mike Trout y el futuro integrante del Salón de la Fama Albert Pujols, la bujía que prende la mecha de los campeones del Oeste de la Liga Americana es un diminuto pelotero de la República Dominicana que camina por allí sin ínfulas de grandeza.

Ni se le ocurra a usted insinuarle a Mike Scioscia –como parte de una pregunta- que Aybar es un pelotero “sólido”, en comparación con aquel alfeñique que se la pasaba lesionado en la aurora de su carrera.

“Es mucho más que un ‘pelotero sólido’”, atajó el manager de los Angelinos a la pregunta de nuestro hogar beisbolero. “Es un Guante de Oro, uno de los mejores robadores y tocadores de bola del béisbol, un impulsador de carreras enorme a la hora buena”.

Los números de Aybar le dan la razón a Melvin, Scioscia y todos los que lo admiran de cerca o de lejos, pero hay que ver jugar al veloz torpedero dominicano para palpar la verdadera dimensión de su juego. Siempre está listo para hacerle daño a su adversario de una u otra manera, bien sea con su astucia en las bases, su habilidad para producir cuando toda la carne está en el asador o una jugada majestuosa.

De 30 años de edad, el ambidextro inició el fin de semana final de la temporada regular de 2014 con cifras topes personales en hits (164), carreras (77), carreras impulsadas (68), juegos (154) y hasta boletos recibidos (35).

El dominicano que ha bateado en todos los turnos de la alineación de los Angelinos con excepción del tercero es el primer paracorto de la novena que anota 75 carreras o más desde el colombiano Orlando Cabrera en 2007.

Y ni se diga de su defensa. Ganador de su primer Guante de Oro en 2011, Aybar inició 2014 con el tercer mejor porcentaje de fildeo (.972) de la historia de los Angels, superado apenas por Dick Schofield y Gary DiSarcina, dos peloteros que ni remotamente le darían la talla como atacante.

Uno de los mejores paracortos titulares de la pelota, Aybar ha logrado cosas que muy pocos esperaban de aquel joven que sufría varias lesiones al igual que su buen amigo y entonces compañero de equipo, el venezolano Máicer Iztúris, en la aurora de su trayectoria en la meca del béisbol.

“Ha sido una bendición”, calificó Aybar de su rendimiento de 2014 en su conversación para los lectores de Béisbol por Gotas en la visita final de los Angelinos al Coliseo de Oakland. “Gracias a Dios no he tenido ninguna lesión este año, he estado ciento por ciento.

“Creo que se debe a la madurez, cuando uno está aprendiendo más de este juego uno sabe en la mente que tiene que trabajar un poco más”, analizó Aybar. “Es necesario descansar, no abusar del cuerpo. Trato con mis ejercicios de mantenerme en forma.

“Siempre vengo temprano y trabajo con los muchachos que están aquí, ellos son los que me están ayudando”, agregó Aybar.

Esas excelentes condiciones y el deseo por jugar le permiten no solamente alinear con brillo en las Grandes Ligas, sino de paso desplegar su enorme calidad en los diamantes quisqueyanos con los Tigres de Licey y de paso defender los colores de su patria en el III Clásico Mundial, ganado de forma invicta en 2013 por el equipo dirigido por Tony Peña.

“A uno le gusta jugar mucha pelota y es un orgullo mío jugar [también] en la República Dominicana”, reveló Aybar. “Tengo familia allá que no puede venir aquí. A veces juego más que todo por eso, por la familia, que comparte conmigo y viene al estadio.

“Todavía no te sé decir [si juega con el Licey en la temporada 2014-15]”, confesó Aybar. “No sabemos a donde llegaremos [los Angels]. Si tengo la oportunidad claro que voy a jugar allá’’.

Por supuesto, su meta suprema es obvia.

“Me gustaría ganar [una Serie Mundial], tener un anillo”, simplificó Aybar. “Ya que estamos en los Play-Offs lo que uno busca es un anillo, para dárselo a la familia y compartirlo con ellos. Es lo que busca todo pelotero”.

Todavía es demasiado temprano para que los Angelinos lleguen siquiera a esa gran final beisbolera y mucho menos para analizar si pudieran obtener o no su segundo trofeo absoluto y primero desde 2002, cuando derrotaron en siete juegos a los Gigantes de San Francisco en el Clásico de Octubre.

(Valga apuntar que 2002 fue precisamente el año del debut de Aybar en la pelota profesional norteamericana. En ese entonces bateó para .326 y fue uno de los peloteros estelares de su respectiva liga menor).

Si tienen derecho a soñar todavía con eso, empero, es por el rendimiento de este pimientoso pelotero de Baní, República Dominicana.

Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.

Dominar en septiembre, nuevo reto para El Rey

  Manolo Hernández Douen


La calidad y el profesionalismo siempre se han combinado muy bien en Félix Hernández.

No hay duda de que a los 28 años es uno de los mejores en su oficio en el Béisbol de Lujo.


Félix Hernández cambiaría gustoso un posible segundo Premio Cy Young por el privilegio de avanzar lejos con su equipo en la postemporada. (Foto: cortesía de Ben Van Houten / Seattle Mariners)
Pero una cosa le hacía falta al “Rey Félix” para coronar su grandeza como serpentinero en la meca de la pelota: jugar de nuevo en septiembre con un elenco que abrigue la esperanza de ir a la postemporada.

Este mes le brinda a Hernández la posibilidad de coronar su segundo Cy Young en la Liga Americana y de paso alcanzar como hombre de equipo uno de los objetivos que se trazó cuando firmó su extension contractual por siete años el 13 de febrero de 2013 con los Marineros de Seattle.

“Estamos todos bien entusiamados”, aseguró el derecho venezolano en la visita final de los Marineros a Oakland, donde apenas toleró una carrera en ocho episodios de altos quilates frente a los Atléticos el 3 de septiembre para superar en un gran duelo al zurdo Jon Lester. “Sabíamos desde los Entrenamientos de Primavera que teníamos un equipo para ganar”.

“Esto es lo que yo visualizaba”, subrayó.

Septiembre no ha sido precisamentre el mejor mes de Hernández a lo largo de su carrera. Antes de su magistral faena frente a los Atléticos tenía 16-17 con efectividad de 3.47 en esa porción culminante de la campaña. Por supuesto, el destacado promedio de carreras limpias permitidas indica que con una novena contendiente su marca habría sido mucho más sobresaliente.

Para la divisa de Seattle, septiembre solía ser el momento para recoger los utensilios y comenzar a guardarlos para la venidera temporada, no para pedir cajas de champaña.

A un joven Hernández le tocó soñar con los Play-Offs en la aurora de su carrera, cuando Seattle quedó a punto de clasificar como Wild Card, posición que en ese momento fue obtenida por los Yankees de Nueva York en 2007, pero la franquicia del estado de Washington perdió 90 partidos o más en cuatro de las seis temporadas más recientes, incluyendo más de 100 en 2008 y 2010. No disfruta de una campaña con más triunfos que derrotas desde 2009 (85-77).

“La atmósfera es diferente”, precisó Hernández. “Se disfruta más. Estamos luchando por un puesto. Aquí todos estamos unidos, relajados, somos como una familia”.

La llegada del intermedista dominicano Robinson Canó por intermedio de un contrato que le mantendrá en Seattle por 10 temporadas, y la presencia de Lloyd McClendon como dirigente han marcado enormes diferencias en el equipo, de acuerdo al nativo de Valencia, capital del estado Carabobo en la región nor-central de su querida Venezuela.

“Bien importante [ha sido Canó], es el líder en el terreno, ha ayudado mucho a los jóvenes”, analizó Hernández. “Lloyd es el jefe de nosotros. Es la clave de que el equipo esté así”.

Disfrutar de la posibilidad de ir a una postemporada tiene que ser una experiencia bien impactante para todo profesional, pero Hernández considera que se prepara de un modo similar en las buenas y en las malas.

“Mi preparación es la misma para todos los juegos, los tomo todos bien en serio”, aseguró el único en la historia de los Marineros con seis temporadas con 200 episodios o más y 200 ponches o más simultáneamente.

Independientemente de lo que pase en septiembre, no hay duda de que la fenomenal e histórica racha de Hernández lo dirige a paso firme hacia su segundo Cy Young y primero desde 2010, cuando obtuvo 21 de los entonces 28 votos posibles para el primer puesto.

En realidad, superó no uno, sino dos registros de Grandes Ligas. Con 16 inicios de dos carreras o menos opacó el de 13 que poseía Tom Seaver en 1971. Con 16 aperturas al hilo con dos carreras limpias o menos venció el de 15 implantado por Gaylord Perry en 1974.

“Estoy orgulloso de haberlo logrado [el récord], pero lo importante es ayudar a mi equipo a ganar juegos”, simplificó el derecho que debutó en la Gran Carpa en 2005.

Septiembre no pudo llegar en 2014 en un momento más justo para Hernández, ya que le tocó medirse a los Atléticos en Oakland, donde ahora tiene 6-0, 1.98, en nueve aperturas desde el 1 de abril de 2011.

“Mi confianza siempre está bien, no solamente contra Oakland sino contra todos los equipos”, expresó Hernández.

El dirigente de los Atléticos, Bob Melvin, ha seguido de cerca la trayectoria de Hernández, porque fue el dirigente de los Marineros en 2003 y 2004, los dos primeros años del derecho venezolano en las ligas menores.

“Con Félix una clave es tratar de llegarle temprano antes de que coja su ritmo”, reveló Melvin. “Tiene un cambio de velocidad que es muy difícil de batear. Es el pitcheo que lo elevó a donde está ahora”.

Ese cambio lo empezó a tirar Hernández en  2009, cuando tuvo marca de 19-5 y efectividad de 2.49.

“Me ha ayudado bastante”, dijo Hernández de uno de los lanzamientos que lo condujo el 15 de agosto de 2012 frente a los Rays de Tampa Bay a uno de apenas 23 juegos perfectos en la historia de las Grandes Ligas. “Yo no lanzaba cambio. Necesitaba otro pitcheo. Comencé a jugar con el agarre de la pelota y empecé a tomarle confianza”.

Pobrecitos de los bateadores desde entonces.


Hasta pronto y, por favor, nunca pierdan la esperanza.